La cultura del vino
Historia de la vitivinicultura en la región y cultura del vino.
Nueva Zelanda produce apenas el uno por ciento del vino a nivel mundial, pero la calidad de sus vinos deja claro que no se trata de cuánto, sino de cómo. Sus productores figuran entre los más comprometidos con la sostenibilidad: el 96 % de los viñedos del país están acreditados por Sustainable Winegrowing New Zealand. Además, la vitivinicultura nacional está dominada por la producción artesanal, pues tres cuartas partes del vino es elaborado en pequeñas bodegas por familias de productores.
Podría parecer que la historia del vino en Nueva Zelanda es breve, pues las variedades europeas no fueron cultivadas a gran escala hasta la década de 1980 y no fue hasta los años 90 que los vinos neozelandeses comenzaron a tener presencia en el mercado internacional. Sin embargo, las vides están presentes desde la llegada de los primeros colonos al país. En realidad, la historia del vino en Nueva Zelanda es larga, compleja e interesante.
En 1819, el misionero anglicano Samuel Marsden realizó la primera plantación de vides registrada, en la región de Bahía de las Islas. El primer vinificador del que se tiene registro fue James Busby, un escocés considerado como el primer residente británico en el país. El cultivo de la vid y la producción de vino continuó durante todo el siglo XIX. Sin embargo, plagas como el oídio y la filoxera, así como la difusión de ideas prohibicionistas, frenaron los avances en la industria vinícola.
En los años veinte y treinta del siglo pasado se dio un crecimiento lento en la industria vitivinícola, pero no hubo avances significativos. Fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando el vino neozelandés experimentó un verdadero crecimiento, impulsado por los elevados aranceles a los vinos importados.
Posteriormente, en las décadas de 1950 y 1960, una serie de reformas legales estimularon aún más el desarrollo de la industria. Durante los diez años siguientes, llegó una fuerte inversión de empresas extranjeras, principalmente australianas y estadounidenses. Todo lo anterior condujo a una mejora general en la calidad del vino para los años 70.
Sin dudas, fue en 1985 cuando Nueva Zelanda saltó a la fama en el mercado vinícola internacional. Hasta entonces, el vino neozelandés predilecto era el blanco dulce de la variedad Müller-Thurgau. Sin embargo, en este año, un vino blanco de la variedad Sauvignon Blanc fue considerado por críticos expertos como el mejor del mundo, cambiando por completo la historia y tradición vinícola del país.
Las bodegas neozelandesas solían abastecer al pequeño mercado interno y operaban dentro de una economía muy regulada. Sin embargo, en 1985 el gobierno eliminó las barreras económicas que tenían los vinos extranjeros, lo cual les permitió competir en igualdad de condiciones con los productores nacionales. Ante esta situación, las bodegas del país cambiaron su estrategia a una enfocada en la exportación.
El resultado de la nueva estrategia fue que entre 1990 y 2020, el valor de las exportaciones de vino neozelandés se disparó. Hace treinta años, había menos de 100 bodegas, hoy son casi 700. La industria del vino en Nueva Zelanda está en constante desarrollo liderado por el entusiasmo de nuevos proyectos, nuevas generaciones y nuevos estilos.
Variedades
Conoce las variedades
El Sauvignon Blanc fue el vino que posicionó a Nueva Zelanda en el panorama internacional del vino, conquistando a millones con su carácter inconfundible. Actualmente, cuatro variedades representan el 95% de la producción nacional: Sauvignon Blanc, Pinot Noir, Pinot Gris y Chardonnay. Sin embargo, el país también destaca en la producción de otros estilos de vino. Las variedades Riesling y Syrah, así como las mezclas estilo Burdeos han ganado popularidad recientemente.
Sauvignon Blanc
Intensamente aromática, con notas a frutas tropicales, hierbas y una mineralidad marcada, el Sauvignon Blanc de Nueva Zelanda ha ganado el reconocimiento a nivel mundial como un estilo único y propio.
Pinot Noir
Con un sabor cada vez más refinado, gracias al esfuerzo de viticultores comprometidos, quienes han perfeccionado técnicas de clonación y cultivo. Esta uva muestra notas a cerezas y ciruelas, además de especias, su cuerpo es medio y tiene taninos suaves.
Riesling
Los días soleados, noches frescas y otoños largos y secos de la Isla Sur representan las condiciones ideales para esta uva. En Marlborough, una de las zonas más frescas, se da un estilo muy expresivo en aroma, con versiones secas y semisecas. Los vinos de esta uva son aromáticos, intensos y con una acidez jugosa. Destaca por sus sabores intensos a limón, lima y especias. La combinación de intensidad frutal, acidez cítrica y frescura convierten al Riesling neozelandés en un gran aliado de la cocina asiática.
F Series Auslese Riesling
F Series Estate Rose
F Series Field Blend
F Series Old Vine Riesling
F Series Riesling Kabinett
Regiones (Terruño)
En Nueva Zelanda, ningún viñedo se encuentra a más de 130 kilómetros del mar. Este carácter marítimo, combinado con noches frescas y largas horas de sol, dan vida a vinos refrescantes, con frutalidad intensa, aromas fascinantes y una acidez brillante.
El país cuenta con ocho regiones vitivinícolas bien definidas, cada una con suelos y condiciones climáticas únicas que se reflejan en sus vinos.
Marlborough, Isla Sur
Esta región ganó el reconocimiento mundial por su distintivo Sauvignon Blanc, pero no se limita a producir solo esta variedad. Marlborough nos ofrece vinos tintos de Pinot Noir, así como blancos de Chardonnay y otras variedades aromáticas.
Wairau Valley
Con un clima seco y suelos de grava formados por los sedimentos del río Wairau, esta región produce uvas con intensidad y potencia. En el centro del valle, donde el clima es más cálido, las lluvias escasas y el riesgo de heladas bajo, se logran cosechas con rendimientos controlados y madurez ideal. Esta subregión posee tanto zonas frescas y secas, como terrenos rocosos e incluso viñedos en la costa influenciados por la brisa marina.



