La cultura del vino
Historia de la vitivinicultura en la región y cultura del vino.
Argentina es famosa por ser la tierra del Malbec, es su uva más plantada y se adaptó tan bien a las características del país que sus vinos se producen con una gran calidad que los ha hecho ser los más pedidos en el mercado por su frescura y taninos suaves. Argentina es el quinto país con mayor producción de vino en el mundo, lo considera su bebida nacional y es celebrado cada 24 de noviembre. En sus soleados valles y viñedos de gran altitud, los productores crean tintos intensos, blancos vibrantes y mezclas fascinantes que cuentan la riqueza de esta región.
La producción empezó en Santiago del Estero, con cepas como Moscatel y Uva País traídas desde España. Los jesuitas impulsaron su expansión y para 1598 ya había viñedos en Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Misiones. Sin embargo, el gran impulso llegó en el siglo XIX, con la llegada de inmigrantes europeos y nuevas variedades de uva. De la mano de la llegada de los europeos, la introducción del ferrocarril ayudó a transportar el vino a lo largo de Argentina y aumentó el consumo en el país. Mendoza y San Juan fueron puntos estratégicos porque por ahí se transportaba la uva desde Chile. Más adelante, se incorporó el Malbec, que se adaptó de forma excepcional al clima y suelo argentinos. El vino se comenzó a considerar una bebida del día a día y se buscó mejorar su calidad modernizando las bodegas con el cambio de piletas de hormigón por acero inoxidable y trayendo nuevas técnicas de vinificación de otras partes del mundo. Con el tiempo el área de los viñedos se fue extendiendo hasta llegar a las zonas frías y oceánicas de la Patagonia que trajo un nuevo estilo de vinos frescos con notas salinas y gran potencial de guarda.
El clima argentino tiene un fenómeno llamado viento Zonda que es un viento cálido y seco que se presenta con frecuencia, es característico del país y se crea por la influencia de los Andes. Este viento tiene un doble efecto: por un lado, previene el moho gracias a su capacidad secante, pero por otro, puede dañar y deshidratar las vides, afectando la producción.
Variedades
Conoce las variedades
Argentina posee variedades autóctonas como la Torrontés, fruto de cruces naturales entre uvas, aunque la mayoría de las cepas llegaron de Europa y se han adaptado al terroir local.
Malbec
Es la uva insignia: la más cultivada y la que mejor representa el paladar argentino. Su color oscuro intenso y aromas a cerezas, ciruelas, pasas y pimienta negra la hacen inconfundible. En barrica, el Malbec desarrolla notas a café, vainilla y chocolate. En boca, sus taninos dulces y sedosos llenan el paladar.
Bonarda
Es la segunda en importancia, produce vinos honestos y de buen cuerpo, con aromas a frambuesa y sutiles notas anisadas. Aporta intensidad y notas frutales cuando se usa en mezclas, y su estructura le permite añejarse en barricas con buenos resultados.
Cabernet Sauvignon
Destaca por su intensidad: en el noroeste muestra aromas a moras y pimiento verde; en Cuyo, grosellas maduras; y en el sur, sabores minerales y terrosos. En barrica o botella adquiere carácter con aromas a tabaco, cuero y especias.
Torrontés
Es la uva blanca distintiva de Argentina con tonalidades amarillas y matices dorados o verdes. Se caracteriza por aromas a flores de azahar, jazmín, geranio, rosas y durazno.
Chardonnay
Es la segunda uva blanca más cultivada, se utiliza para vinos espumosos con y sin barrica, con notas frecuentes a frutas tropicales y manzana.
Semillón
Plantado desde fines del siglo XIX, se desarrolla bien en climas frescos, con tonos aromáticos de frutas blancas y miel en Cuyo, y manzanas y tierra en Patagonia. Evoluciona en botella hacia complejos matices, mostrando personalidad y equilibrio en boca.
Regiones
Actualmente, Argentina cuenta con viñedos en 19 provincias, extendiéndose desde Jujuy hasta Chubut. Exporta vino a 127 países y promueve continuamente el desarrollo y reconocimiento de sus vinos.
Los viñedos se encuentran en una franja al pie de la cordillera de los Andes que va desde los 23° hasta los 45.5° de latitud. En años recientes, productores han explorado nuevas fronteras hacia el oeste en altura, y hacia el sur y este, buscando el frío y la influencia oceánica. Así, desde los viñedos altos del norte, pasando por la aridez de Cuyo y las planicies patagónicas, hasta los proyectos cercanos al Atlántico, los vinos argentinos reflejan la identidad única de cada territorio.
Mendoza
El corazón del vino argentino, concentra casi el 75% de los viñedos. Ubicada al pie de la Cordillera de los Andes, destaca por sus paisajes y vinos de altura. El imponente Aconcagua, con sus 6,959 metros, es el pico más alto de América y juega un papel fundamental en el clima: bloquea los vientos húmedos del Pacífico, mientras que la lejanía del Atlántico crea condiciones ideales para la vid. La intensa luz solar y el clima seco dan uvas pequeñas, con piel gruesa, color y sabor intensos.
San Juan
Es la segunda región más grande en producción. Su clima árido y terreno accidentado junto a la alta exposición solar y la escasez de lluvias crean condiciones ideales para la uva. Sus suelos aluviales varían entre arena y arcilla haciendo que los vinos blancos presenten una intensidad media, matices verdosos, aromas frutales y una acidez moderada. Por otro lado, los tintos tienen color y aromas intensos, especialmente en viñedos de mayor altura.
La Rioja
Una de las regiones vinícolas más antiguas, lleva el nombre en común con su homónima española, pero son territorios independientes. El clima se caracteriza por días soleados, noches frescas y una corriente constante de aire andino. Sus vinos blancos se distinguen por colores con matices verdosos y aromas muy intensos, mientras que los tintos son afrutados, con buen cuerpo y taninos suaves.
Catamarca
Entre los Andes y la Sierra de Fiambalá, la vitivinicultura ha dado un giro hacia vinos premium y de lotes pequeños. Su clima es continental árido pero con inviernos fríos y noches frescas. Los suelos son arenosos con cantos rodados dando como resultado que los tintos de la zona muestren sabores frutales muy marcados y una mineralidad destacada.
Salta
Sus viñedos se encuentran entre los más altos del mundo, alcanzando hasta los 3,000 metros de altitud. El sol ecuatorial y las grandes oscilaciones térmicas, que van de 38°C durante el día a 13°C en la noche, permiten preservar la acidez y el aroma, produciendo uvas de piel gruesa y carácter audaz. Los suelos combinan arcilla arenosa y roca aluvial, con buen drenaje y ricos en minerales.
Patagonia
Ocupa un vasto territorio en el sur, con montañas bajas, bosques, lagos y costas atlánticas. La altitud es más baja que en otras regiones, entre 90 y 300 metros, y su clima frío favorece una maduración lenta que conserva la acidez. Los suelos arenosos y rocosos con buen drenaje producen cosechas pequeñas y concentradas.



