La cultura del vino
Historia de la vitivinicultura en la región y cultura del vino.
Francia es parte de los gigantes del vino ocupando el segundo lugar en producción mundial, pero más allá de esto, el vino es parte fundamental de su cultura gracias a los más de 2000 años que llevan en la producción de vino y el cultivo de la vid.
La historia comienza alrededor del siglo VI a.c antes de los castillos y las catedrales góticas, cuando los griegos desembarcaron en el sur de la Galia. La ciudad que fundaron fue Massalia (la actual Marsella) y ahí es donde la viticultura empezó a florecer. Los griegos compartieron su conocimiento con los galos, y pronto los vinos locales comenzaron a circular por los alrededores, ganándose una buena reputación rápidamente.
En 125 a.C., Marsella cae bajo el dominio romano. Pero en vez de frenar la producción, los romanos la impulsaron: mantuvieron activa la viticultura en el sur y llevaron la vid río arriba, a través del valle del Ródano hasta llegar a Burdeos. La expansión que esto causó los ayudó a establecer una base para el comercio con este producto.
Con la retirada romana en el siglo V y la llegada de la Edad Media, el cuidado de la vid y la producción del vino pasó a manos de la iglesia católica, quien ejerció una influencia significativa en regiones como Champaña y Borgoña, donde se arraigó el concepto de terroir que se refiere al ambiente y el cuidado en el que se crece la vid.
Los monjes se encargaron de experimentar y documentar el proceso de elaboración del vino, así como el cuidado de la vid y esto hizo que los vinos de los monasterios fueran considerados los de mejor calidad.
Durante este tiempo, los vinos franceses se colocaron como la referencia mundial del vino de calidad, y la iglesia elevó su estatus volviéndolo parte de la eucaristía. La producción y transporte del vino se veía favorecido por la cercanía de las regiones vinícolas a los ríos que permitían llevar el producto a otras ciudades europeas.
Con la ocupación inglesa se hicieron leyes en contra del robo o daño a los viñedos que podían ir desde pagos proporcionales al daño hasta perder una oreja.
Ya en el siglo XII, Burdeos se consolidaba como el corazón del vino francés, los viñedos eran controlados por pequeñas familias y la iglesia. Esto impulsó el ascenso de una clase media que prosperaba gracias al éxito del vino y de la venta de uvas. Uno de los primeros grandes encargos de vino documentados fue en el año 1307 para la coronación de Eduardo II, donde se ordenaron cientos de botellas.
Tras la Revolución Francesa, los viñedos cambiaron de manos. La Iglesia y la nobleza fueron despojadas de estas tierras, que fueron repartidas entre el pueblo pero se indicaba que los terrenos debían ser repartidos equitativamente entre los hijos haciendo que mucha gente tuviera pequeñas parcelas dentro de un solo viñedo.
En 1852, con la llegada del Segundo Imperio de Napoleón III, la industrialización se acelera. Se construyen líneas de tren que conectan las regiones vitivinícolas con París e impulsa la competencia interna. Además, se establece una clasificación para los vinos de Burdeos que se basa en cinco categorías o “crus” (del primero al quinto). El término cru designa un lugar específico, con cualidades únicas del suelo y el clima. A mayor cru, mayor calidad.
El siglo XIX trajo complicaciones para el mundo del vino en Francia ya que enfermedades como el oidio y la filoxera acabaron con una gran parte de los viñedos del país. La solución que se encontró fue realizando injertos con otras uvas más resistentes para erradicar el problema y con la baja producción que quedó se dió enfoque más a la calidad que a la cantidad de vino.
En la actualidad los vinos franceses siguen siendo una referencia mundial de los vinos de alta calidad pero cada vez encuentran más competencia con las nuevas regiones vinícolas que hay en el resto del mundo por lo que Francia se ha adaptado a utilizar nuevas tecnologías en el proceso de la viticultura y la vinificación como el uso de riegos automáticos, balones de helio para evitar granizo, el uso de técnicas agrícolas más ecológica y promover la biodiversidad en el viñedo.
Variedades
Conoce las variedades
Las uvas francesas son reconocidas por su estilo único y gran expresión de aromas y sabores que les proporciona el terroir en el que se encuentran. Muchas de las variedades más utilizadas a nivel mundial son originarias de este país, pueden producir desde vinos tintos robustos llenos de color hasta blancos aromáticos y ligeros.
Cabernet Sauvignon
Una de las uvas más conocidas en el mundo, el vino joven de esta uva en tierras francesas presenta aromas a grosellas, cedro, pimientos verdes, especias y frambuesas con una textura de taninos y color intensos. Con el tiempo en barrica desarrolla notas de vainilla, cuero y mocha, también se suavizan sus taninos y resaltan los caracteres vegetales del sabor y el aroma.
Pinot Noir
Una uva muy apreciada por sus taninos suaves y sus delicados aromas que se armonizan para crear vinos elegantes y complejos de bajo color. Sus aromas y sabores suelen ser de cerezas, arándanos, frambuesas, jamaica y conforme va envejeciendo se resaltan las especias dulces como la vainilla, notas de champiñones, humo y cuero.
Syrah
Es utilizada tanto para vinos tintos como para rosados, es una uva de color intenso y taninos fuertes que la hace resistente al paso del tiempo. Sus aromas y sabores cuando es joven son de violetas, zarzamoras, moras azules, grosellas, grafito y pimienta. Al pasar un tiempo en barrica puede desarrollar notas a hongos o trufas y cuero.
Merlot
Es de taninos suaves, tonos púrpura y una intensa frutalidad que da notas de frambuesas, fresas, cerezas rojas y grosellas. Dependiendo del clima en que se encuentre éstas notas pueden ser más dulces como a mermeladas. También presenta aromas y sabores a violetas y especias dulces, con el tiempo en barrica se desarrollan notas a cacao, tabaco, cuero y pasas.
Chardonnay
La uva blanca más conocida de Francia, es usada para vinos blancos secos y vinos espumosos como el Champagne. Sus características cambian drásticamente dependiendo de donde se encuentre y el tipo de vinificación que se le dé, haciéndola una uva muy expresiva. Dentro de los aromas y sabores se pueden encontrar peras, vainilla, almendras, flores blancas y cítricos. Además, a diferencia de otras variedades blancas, la variedad Chardonnay puede pasar por barrica y ser guardada por mucho tiempo, durante el cual salen notas a nueces tostadas, pan brioche, mantequilla, frutas exóticas y avellanas.
Regiones (Terruño)
Francia tiene 11 regiones principales cada una con su propio estilo de vinificación, clima y suelo. Estas regiones coinciden en su cercanía a los ríos y cuerpos de agua que atraviesan el país, facilitando el cultivo de la vid y el transporte de los vinos a lo largo de la historia.
Este país fue de los primeros en delimitar sus regiones vinícolas cartográficamente y con sus límites jurídicos que sirven de referencia para el tipo y calidad de los vinos. Entre sus regiones principales las más importantes son: Burdeos, Borgoña, Champagne, el Valle del Ródano y el Valle de Loira.
Burdeos
Ubicado en el suroeste de Francia, abarca dos terceras partes del departamento de Gironda. Fue denominado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2007, sus más de 347 monumentos históricos narran el paso del tiempo a través de su arquitectura, sus calles y sus museos, haciéndola una de las ciudades vinícolas más bellas del mundo.
La vid llegó a Burdeos en el tiempo en que los romanos comenzaron a esparcir la vid por Francia, la variedad que se logró adaptar a los climas de la región fue la Biturica, una uva que se ha visto mencionada en algunos textos del tiempo y existe la hipótesis de que es el antepasado de la variedad Cabernet Franc.
Al caer Roma, los monjes se encargaron de seguir el cultivo de la vid en Burdeos y tuvieron tanto éxito que era común el comercio del vino de esta región con Gran Bretaña. La relación entre Francia y Gran Bretaña se rompió durante la guerra de los cien años y aunque al acabar volvió el comercio, quiénes se volvieron los principales compradores y comerciantes de vino fueron los holandeses.
En esta época el vino de Burdeos se vió impulsado a realizar vinos de mayor calidad, se comerciaban vinos blancos dulces o secos y un estilo de vino llamado clarete que fue la base para los actuales vinos tintos modernos.
En 1936, se funda la INAO (Instituto Nacional de Denominaciones de Origen) con el propósito de mejorar los estándares de calidad del vino, esto llevó a una nueva clasificación para los vinos en Francia que se basa en la ubicación geográfica y características específicas de los viñedos.
Las uvas principales de la región de Burdeos son: Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc, Malbec, Petit Verdot y Carmenere. Con estas uvas se hace la mezcla Bordelesa, la cual debe contener en su mayoría Cabernet Sauvignon o Merlot y es lo más común para los vinos de mezcla.
Por su cercanía al océano Atlántico, Burdeos tiene un clima océanico que le da veranos cálidos y secos con inviernos templados y húmedos. Está región se suele dividir en 3 zonas en relación con los ríos Garona y Dordoña: Margen Derecho, Margen Izquierdo y la “Entre-deux-Mers”.
Margen Derecho
El clima se vuelve un poco más fresco en esta zona, sus suelos son principalmente de arcillas mezcladas con tiza, arena o algo de grava. La uva principal para sus vinos es la Merlot, pero puede llegar a ser mezclada con Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot. Los vinos se suelen vender jóvenes y son famosos por sus vinos de mezcla.
Margen Izquierdo
Los suelos son principalmente de grava en Médoc y Sauternes pero también se encuentran mezclados con arcillas, arena y piedra caliza. Los vinos de esta zona se consideran de la mejor calidad y pueden llegar a llevar el término de “Premier Cru”. En Médoc, al norte de Burdeos se hacen los vinos tintos principalmente con Cabernet Sauvignon que se mezcla con pequeños porcentaje de otras uvas tintas y pueden llegar a tener décadas de tiempo de vida. En Sauternes, al sur de Burdeos, se hacen vinos blancos dulces naturales con uva Sémillon, sauvignon Blanc y Muscadelle .
Entre-deux-Mers
Su nombre significa “entre dos mares” haciendo referencia a los dos ríos que pasan por Burdeos, es la zona más fría y es reconocida por sus vinos blancos secos hechos con Sauvignon Blanc y Sémillon. Sus suelos son de piedra caliza con arenas, arcillas y grava. Además de sus vinos blancos secos, también se hacen dulces y vinos tintos de Cabernet Sauvignon y Merlot.



