La cultura del vino
Historia de la vitivinicultura en la región y cultura del vino.
Portugal se despliega a lo largo de la costa occidental de la Península Ibérica, mirando al Atlántico por el oeste y el sur, mientras que al norte y al este limita con España. Su terreno abrupto y su posición en el suroeste europeo le han conferido un aislamiento histórico que ha marcado profundamente su identidad.
Ese aislamiento, lejos de ser una desventaja, permitió a Portugal desarrollar estilos de vino únicos y métodos de elaboración profundamente tradicionales. No solo eso, sino que ha logrado preservar varios cientos de variedades autóctonas que hoy son un verdadero tesoro vitivinícola.
Los orígenes de esta historia se remontan a unos dos mil años antes de nuestra era, cuando la antigua civilización de Tartessos ya usaba el vino proveniente de los valles del Tejo y del Sado como producto de intercambio y desde entonces, el vino quedó integrado en la vida diaria y en la cultura del territorio.
Durante el Imperio Romano, la producción de vino se consolidó con fuerza en Portugal. La demanda, sin embargo, era tan grande que los productores locales no daban abasto para cubrirla. La cultura del vino se encontraba en plena expansión pero con la llegada de la influencia árabe, el consumo de bebidas fermentadas fue prohibido.
Aun así, los viñedos no desaparecieron. La producción de uvas se mantuvo e, incluso, se siguió elaborando vino. La vid sobrevivió y con ella, gran parte del conocimiento vitivinícola.
En 1143, Portugal se estableció oficialmente como país. La reconquista permitió el establecimiento de órdenes militares y monasterios que se transformaron en núcleos agrícolas. En ese contexto, el vino ganó protagonismo: no solo fue importante para los rituales religiosos, sino que también pasó a formar parte esencial de la dieta medieval.
Ya en el siglo XV, Portugal inició su era de los descubrimientos la cual fue un tiempo de esplendor político, económico y cultural llamada Edad de Oro. Se descubrió la ruta marítima a la India, colonizó territorios en tres continentes y fundó el primer imperio colonial del Océano Índico. En ese proceso, la vid cruzó océanos. En Brasil y otras colonias, las variedades europeas sembraron la base de nuevas viticulturas. En Madeira, por ejemplo, se plantaron uvas moscatel y malvasía, iniciando una floreciente tradición de comercio vinícola, sobre todo con Inglaterra.
Pero el siglo XIX trajo una etapa sombría. Enfermedades como el oídio y, más tarde, la filoxera (que apareció primero en el Douro) devastaron los viñedos y pusieron en jaque la producción nacional. Fue una época crítica para la vitivinicultura portuguesa pero superadas esas plagas, el siglo XX marcó un nuevo comienzo. A partir de entonces, comenzaron a organizarse oficialmente los sistemas de denominaciones de origen; Madeira, Moscatel de Setúbal, Carcavelos, Dão, Colares y Vinho Verde fueron las primeras en establecerse como zonas protegidas.
Con el ingreso de Portugal a la Unión Europea, el proceso de regulación se fortaleció. Las indicaciones geográficas quedaron plenamente legisladas, lo que impulsó el reconocimiento de la calidad de los vinos portugueses y amplió su presencia en los mercados internacionales.
Así nació la Comisión Regional Vitivinícola, organismo responsable de supervisar, aplicar y monitorear el cumplimiento de las regulaciones asociadas a las denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Actualmente, Portugal cuenta con 31 Denominaciones de Origen y 12 Indicaciones Geográficas, un mosaico vitivinícola que refleja la diversidad del país.
Y para dar fuerza a esta identidad, en 2010 se lanzó Vinhos de Portugal, una marca colectiva que tiene como misión posicionar los vinos portugueses en todo el mundo y fomentar su consumo, honrando siglos de historia y excelencia.
Variedades
Conoce las variedades
Portugal es un país con más de 250 variedades autóctonas de uvas, de las cuales se hacen diferentes tipos de vinos. Los tintos y rosados representan un 70% de la producción, mientras que los blancos son el 30%. Los estilos suelen ser de taninos altos con acidez marcadas pero actualmente también se realizan vinos más suaves pensados para un público más amplio.
Touriga Nacional
Tiene aromas y sabores que recuerdan a violetas, grosellas negras, frambuesas maduras y bergamota; además, posee un gran potencial de envejecimiento por sus taninos y acidez alta y es plantada a lo largo de todo Portugal para la producción de tintos secos y Oporto.
Touriga Franca
Es usada principalmente en vinos de mezcla y oporto, presenta notas a bayas silvestres, violetas y hierbas. Es la uva más plantada en el valle del Douro.
Aragonez / Tinta Roriz
Es el nombre que se le da a la variedad Tempranillo en Portugal; con aromas a frutas como ciruelas, moras y cerezas, es una uva con buena capacidad de envejecimiento que se usa principalmente en mezcla. Es común en el norte del país en las regiones de Dão, Duero y Oporto.
Fernão Pires
Es la uva más cultivada en Portugal, con aromas a naranja, tila, laurel, miel, durazno y anís. Se utiliza para vinos blancos de poca acidez, vinos espumosos, algunos dulces y para destilar.
Castelão
Es una uva con aromas de frambuesas, fresas, cerezas, especias y hierbas característica de la región de Setúbal, se utiliza tanto para vinos ligeros como estructurados dependiendo del terruño en el que se crece.
Arinto / Pedernã
Se encuentra mayormente en Bucelas al norte de Lisboa, proporciona una buena acidez y capacidad de envejecimiento por lo que se suele usar en monovarietales o mezclas. Sus aromas y sabores predominantes son a cítricos y manzana.
Regiones
El país posee 14 regiones vitivinícolas, cada una con un estilo diferente de vino por su gran variedad de uvas autóctonas y características del terroir. El norte de portugal cuenta con un clima oceánico por su cercanía con el Atlántico que le proporciona un ambiente cálido y lluvioso, en el centro del país se cuenta con un clima continental con terrenos más áridos, cordilleras, montañas y temperaturas más extremistas, mientras que el el sur del país el clima mediterráneo con sus temperaturas cálidas da lugar a temporadas tempranas de maduración para las uvas.
Los suelos que se encuentran en Portugal varían entre granito, pizarra y esquisto en las zonas norte y centro hasta arcilla, arena y piedra caliza en la zona sur.
Porto / Douro
Una región popular por los vinos fortificados “Oporto” pero que también ofrece vinos tintos con gran cuerpo, rosados y blancos frutales y frescos. Los viñedos de Porto e Douro crecen en terrazas escalonadas con suelos de pizarra . Las uvas permitidas para la elaboración de vino de Oporto son la Touriga Nacional, Tinta Amarela, Rufete, Tinta Barroca, Tinta Cão, Tinta Roriz y Touriga Franca. Entre las blancas se encuentran: Códega, Encruzado, Esgana Cão, Folgasão, Gouveio, Malvasia Fina y Viosinho.
Alentejo
Por su terreno y las civilizaciones que lo ocuparon, es un paisaje lleno de castillos y villas en sus terrenos elevados. Su clima cálido y seco produce vinos blanco refrescantes con notas de frutas tropicales y tintos tánicos con aromas de frutos rojos. Se ubica al sureste del río Tejo y produce dos tercios del corcho en el mundo, su suelo es rico en granito, cobre y piedra caliza.
Vinho Verde
La mayoría de los vinos en esta región son blancos, famosos por su textura ligeramente burbujeante comúnmente mencionada como aguja. La variedad de uvas blancas que se usan son Alvarinho, Arinto , Avesso, Azal, Loureiro y Trajadura, mientras que las variedades tintas son Borraçal, Brancelho, Espadeiro y Vinhão. Los suelos son de granito y el clima atlántico que se genera por la entrada de los vientos a través de los canales de ríos de la región propician las condiciones para veranos calientes y secos con inviernos lluviosos y húmedos.
Lisboa
Una región montañosa famosa por su vino blanco de uva Arinto con notas de cítricos, miel y una acidez refrescante. Era antiguamente conocida como Extremadura, tiene un clima mediterráneo de influencia oceánica y suelos calcáreos arcillosos o arenosos, además de ser rico en granito y basalto. Aquí también se hacen vinos fortificados con la misma uva que los blancos, mientras que los tintos se hacen con Trincadeira, Castelão, Tinta Miúda, Baga y Touriga Nacional.
Madeira
La región con los vinos fortificados más conocidos; es un archipiélago en medio del mar Atlántico con suelos volcánicos con basalto y un clima mediterráneo de influencia oceánica. Los vinos llevan un proceso especial llamado “maderización” donde el calor del ambiente y su guardado en barrica le dan aromas a caramelo, frutos secos y un color que va de ámbar a café, antiguamente se hacía llevando los vinos en barrica a través de viajes largos en barco que les daba el nombre de “Vinhos de torna-viagem” (Vinos de viaje). Las uvas utilizadas para realizar este vino son la Sercial, v Verdelho, Bual y Malvasía
Dão
Es la región vitivinícola más vieja en Portugal, se ubica en el norte rodeada de montañas y es reconocida por sus vinos de alta calidad llenos de sabores y aromas frutales y minerales que le dan cierta elegancia a la bebida. Tiene un clima mediterráneo con influencia continental y sus suelos son principalmente de granito y esquisto. Sus viñedos se encuentra en altura y las uvas blancas más plantadas son Bical, Cercial, Malvasia Fina, Rabo de Ovelha y Verdelho; mientras las tintas son Tinta Roriz, Touriga Nacional, Alfrocheiro, Jaen, Baga, Bastardo y Tinta Pinheira.
Tejo
Una región en el centro de Portugal donde los viñedos están plantados entre olivos y árboles de corcho, además de estar lleno de tesoros históricos de las culturas que han habitado a las orillas del río Tejo como ruinas romanas, castillos góticos y monasterios manuelinos. Sus suelos arenosos con granito y pizarra en conjunto con su clima mediterráneo da como resultado vinos refrescantes, frutales y balanceados.



